Angina de pecho

¿Cuál es la función del corazón?

La función del corazón es bombear sangre a todo el organismo.

Funcionalmente, se habla de un corazón izquierdo y de otro derecho, aunque desde un punto de vista anatómico se trata de un solo órgano. Al corazón derecho llega la sangre usada por todo el organismo, pobre en oxígeno y rica en sustancias de desecho metabólico. Es la sangre venosa. Esta sangre es bombeada a los pulmones, donde elimina el anhídrido carbónico, principal sustancia de desecho, y se carga de oxígeno proveniente del aire. Desde los pulmones, esta sangre, llamada arterial, llega al corazón izquierdo, desde donde se distribuye por las arterias a todo el cuerpo.

El corazón tiene cuatro cavidades:

  1. Aurícula y ventrículo derechos, comunicados entre sí.
  2. Aurícula y ventrículo izquierdos, comunicados entre sí.
  3. El corazón derecho y el izquierdo no se comunican entre sí.

¿Qué son las arterias coronarias?

La estructura del corazón está formada por un músculo, llamado miocardio. El miocardio se contrae y relaja (latidos) durante toda la vida, desde su formación en el útero materno. El ritmo de los latidos depende de la edad y de si la persona está en reposo o en actividad física, si tiene fiebre o no, si padece una enfermedad o si es sana. En un adulto sano en reposo o en actividad moderada, la frecuencia cardíaca normal (cantidad de latidos por minuto) puede estimarse entre 70 y 90. El trabajo cardíaco para impulsar la sangre de 70 a 90 veces por minuto representa un gran gasto de energía. Para suministrar el oxígeno y el combustible necesarios (principalmente glucosa) para las contracciones, el corazón posee una red propia de arterias, llamadas coronarias, que llevan la sangre rica en oxígeno a todo el miocardio. A su vez, la sangre venosa, pobre en oxígeno, vuelve a la aurícula derecha a través de las venas coronarias.

¿Cómo se enferman las arterias coronarias?

En la persona sana, la luz de las arterias coronarias no se encuentra estrechada y es suficiente para suministrar sangre a todo el corazón en condiciones de reposo y durante esfuerzos físicos normales, aunque sean muy intensos. Existen enfermedades de las coronarias en las cuales la luz se estrecha; de este modo, la cantidad de sangre que pasa es menor, lo que puede resultar suficiente durante el reposo y el ejercicio moderado, pero insuficiente en actividades físicas más intensas. Este proceso es conocido con el nombre de aterosclerosis coronaria. Puede deberse al aumento del colesterol, diabetes, hipertensión arterial, obesidad, estrés o cigarrillo/tabaquismo.

La aterosclerosis coronaria se produce por acumulación de grasas en el interior de la pared arterial, que van depositándose y estrechando la luz. Éste es un proceso muy lento, que lleva años y que puede manifestarse de dos maneras:

  1. En una persona hasta ese momento sin síntomas, se produce en forma imprevista la oclusión total de la luz arterial coronaria, lo que impide el paso de sangre. En estos casos, el miocardio irrigado por la arteria sufre un infarto, que es la muerte celular.
  2. En otros casos, la oclusión no es completa, y el paciente recibe sangre, pero en menor cantidad de la que necesita. Se habla entonces de angina de pecho. Estos pacientes pueden, en un futuro, padecer un infarto.

¿Cómo se manifiesta la angina de pecho?

Por lo general, el paciente no percibe la angina de pecho necesariamente como un dolor. Puede sentir un malestar vago en la zona precordial (a grandes rasgos, la zona central del pecho), que con rapidez puede convertirse en una severa sensación opresiva. El malestar suele ubicarse en el centro y hacia la izquierda del pecho, por detrás del esternón (el hueso de la mitad del pecho).

A veces, el dolor se irradia hacia la izquierda y puede alcanzar el hombro, brazo y hasta los dedos de la mano. Otras veces, este malestar puede irradiarse hacia atrás, a la garganta, mandíbula y dientes.

En otras ocasiones, se percibe irradiado hacia el brazo derecho o en el abdomen. La frecuencia cardíaca puede aumentar levemente, y la presión arterial por lo general está algo elevada. Entre una crisis de angina de pecho y otra es posible que no existan síntomas de enfermedad coronaria.

Con frecuencia, la angina de pecho se desencadena por un esfuerzo físico, y su duración no es mayor a unos pocos minutos. Con el reposo, desaparecen los síntomas. Habitualmente, la angina aparece en respuesta a una cantidad determinada de actividad corporal, pero a veces un ejercicio es bien tolerado un día y otro día desencadena una crisis. Las siguientes circunstancias empeoran la angina: ejercicio después de una comida, tiempo frío, caminata en clima ventoso o el primer contacto con el aire frío al salir de un ambiente tibio.

La angina también puede presentarse durante el sueño o estando acostado.

¿Cuáles son los tipos de angina de pecho?

Existen tres tipos de angina de pecho:

  1. Angina de pecho estable. Es la que ha sido descrita más arriba.
  2. Angina variante. También es conocida como angina de Prinzmetal. Se debe a espasmos de las arterias coronarias. Suele presentarse en reposo, y los pacientes con frecuencia tienen una obstrucción de, por lo menos, una arteria coronaria. El espasmo se produce en las cercanías de esta obstrucción. Es habitual que se produzca a la misma hora del día.
  3. Angina inestable. También es conocida como síndrome intermedio. Se caracteriza por un aumento progresivo de la intensidad de los síntomas ya descritos para la angina estable, aparición de una angina en reposo o nocturna en un paciente que no la presentaba o presencia de una angina prolongada. Esta angina se debe a un aumento agudo de la obstrucción coronaria. Si se la compara con la angina estable, el dolor o el malestar es más intenso, dura más, se produce por un esfuerzo menor, aparece en reposo, es progresivo (va creciendo en intensidad durante la crisis). No necesariamente se presentan todas estas características; puede manifestarse una combinación de algunas de ellas. Esta angina es la que presenta mayor riesgo de infarto. Estos episodios deben ser tratados en la unidad coronaria.

¿Qué pruebas se realizan para diagnosticar una angina de pecho?

Además de la sintomatología y el examen físico, el médico suele solicitar un electrocardiograma (ECG) en reposo y estudios complementarios. Ante la ausencia de un diagnóstico, se indica la prueba de esfuerzo: el paciente se sienta en una bicicleta fija y pedalea, con una graduación creciente de resistencia en los pedales, lo cual le requiere mayor esfuerzo. Mientras esto se lleva a cabo, se le efectúa un electrocardiograma. En el ECG, se ven las alteraciones que pueden llegar a aparecer, aun antes de que el enfermo sienta el malestar o el dolor de la angina. Este estudio confirma o descarta la presencia de una angina y, de existir, le da idea de su gravedad al médico.

¿Qué se debe hacer cuando se tienen síntomas de angina de pecho?

Si es la primera vez que se sienten los síntomas, se debe permanecer en reposo y solicitar de inmediato asistencia médica. Si la persona ya sabe que padece esta enfermedad y ha consultado a su médico, debe seguir las instrucciones que le haya dado.

¿Cuál es el tratamiento de la angina de pecho?

Las medidas higiénico-dietéticas generales incluyen la normalización del peso si existe sobrepeso u obesidad y la abstención absoluta de fumar. El tratamiento farmacológico, que el médico indicará en cada caso particular, puede ser una medicación que se administre en forma regular o cuando se presenta la crisis de angina.

Es muy importante el examen médico periódico, aun en personas sin síntomas de enfermedad cardíaca, para poder diagnosticar y tratar la enfermedad coronaria antes de que se produzca la sintomatología.