Hipertensión arterial

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión es una enfermedad en la que la presión arterial se encuentra por encima de los valores normales.

¿Qué es la presión arterial?

Es la presión que tiene la sangre dentro de las arterias. Para comprender esta idea, debemos saber que el corazón bombea sangre hacia las arterias en un ciclo que alterna contracciones cardíacas (sístole), en las cuales sale sangre del corazón, y períodos de relajación del músculo cardíaco (diástole). Este ciclo se repite entre 70 y 90 veces por minuto en condiciones normales. La cantidad de ciclos por minuto es la frecuencia cardíaca. Como consecuencia de la sístole, la sangre penetra en las arterias y va distribuyéndose en ellas. Esta "oleada" de sangre se percibe en la muñeca como pulso. Existe, entonces, un rango de presiones dentro de las arterias. El valor máximo corresponde a la oleada de la sístole y se llama presión arterial sistólica o máxima. El valor mínimo se produce en el momento de menor lleno arterial y corresponde a la diástole; se denomina presión arterial diastólica o mínima.

La presión arterial de una persona depende, además de la cantidad de sangre bombeada por el corazón, del diámetro y del estado de sus arterias.

Medición de la presión arterial. Sus valores normales

La presión arterial, que habitualmente mide el médico colocando un manguito alrededor del brazo, se expresa en milímetros de mercurio (mm Hg). En un adulto normal, esos valores deben ser inferiores o iguales a 139 para la presión sistólica y 89 para la diastólica. Sin embargo, un valor superior a los indicados, medido en una ocasión, no significa que el paciente sea hipertenso. Para efectuar el diagnóstico de hipertensión arterial, debe medirse la presión luego de 5 a 10 minutos de reposo físico, con el paciente tranquilo, no alterado por su estado emocional, en posición sentado y acostado y en ambos brazos. Se debe efectuar la medición por lo menos tres veces, en dos ocasiones distintas.

Debe tenerse en cuenta que los valores 139/89 mm Hg son los máximos normales, pero que es deseable que el paciente tenga valores inferiores. Se considera así, para un adulto, que la presión es óptima cuando es inferior a 120/80 mm Hg, normal cuando es inferior a 130/85 mm Hg y que es normal alta cuando se ubica entre 130-139 mm Hg la sistólica y 85-89 mm Hg la diastólica.

Fondo de ojo

Éste es un examen que permite ver las arterias de la retina. El médico puede apreciar así el estado de esas arterias, que son índice del estado de todas las arterias en general. El fondo de ojo no diagnostica hipertensión arterial, sino que evalúa el efecto de ella sobre el lecho vascular.

Concepto de hipertensión arterial como enfermedad

Se debe considerar la hipertensión arterial no sólo como una enfermedad en sí misma, sino también como un indicador de la posible aparición futura de enfermedad cardiovascular, cerebrovascular y renal. Valores superiores a los máximos normales, aunque apenas los superen, reducen la expectativa de vida en personas de ambos sexos y todas las edades.

Tipos de hipertensión arterial

Existen dos tipos de hipertensión arterial: la esencial y la secundaria.

Hipertensión arterial esencial

También es llamada primaria o idiopática. Su causa no es conocida. Es la más frecuente de las hipertensiones arteriales (el 95% de los hipertensos padece hipertensión esencial). Son factores predisponentes a padecerla: la edad, la obesidad, el hábito de fumar, el alcohol y el consumo excesivo de sal, los factores genéticos y de personalidad (la agresividad y la hiperactividad favorecen la hipertensión). También influyen factores ambientales: un entorno generador de estrés aumenta el riesgo de ser hipertenso.

Un tipo especial de hipertensión esencial es la conocida como hipertensión maligna. En estos pacientes, la presión se encuentra muy elevada, y con facilidad alcanza valores diastólicos de 130 a 170 mm Hg.

Hipertensión arterial secundaria

En estos casos, la hipertensión es consecuencia de una enfermedad de base. La enfermedad de base puede ser renal (vascular renal o del tejido renal propiamente), de las glándulas suprarrenales, aterosclerosis y coartación de la aorta (la aorta es la arteria que sale directamente del corazón y distribuye la sangre al resto del organismo; la coartación es un estrechamiento de su luz).

Síntomas de hipertensión arterial

Con frecuencia, la hipertensión arterial no produce síntomas y suele ser un hallazgo en un examen clínico de rutina o por causas no vinculadas con la hipertensión. A veces, se presenta cefalea, que induce al enfermo a concurrir al médico. También pueden aparecer hemorragias nasales de causa desconocida, palpitaciones y zumbidos.

En casos de una hipertensión más avanzada, el paciente puede presentar cansancio, confusión, alteraciones visuales, ansiedad, sudoración excesiva, piel pálida y, a veces, cara enrojecida, náuseas, vómitos, dolor en el pecho y temblores musculares.

Complicaciones

La hipertensión arterial no tratada lleva a complicaciones en diferentes órganos. Existe una relación directa entre esta enfermedad y la aterosclerosis: la hipertensión acelera su curso. Digamos aquí que la aterosclerosis es un proceso patológico en la pared de las arterias, con estrechamiento de su luz por depósito de grasas y endurecimiento de aquellas.

Las complicaciones que pueden desencadenarse por la hipertensión son: enfermedad cardíaca hipertensiva, crisis de insuficiencia coronaria, insuficiencia cardíaca congestiva, daño vascular, disección de la arteria aorta, daño renal e ,incluso, insuficiencia renal, accidente cerebrovascular agudo, daño cerebral y pérdida de la visión.

Tratamiento

Aunque la hipertensión esencial no tiene cura definitiva, el tratamiento puede controlarla y modificar favorablemente su evolución. Éste se compone de dos aspectos: medidas higiénico-dietéticas y tratamiento farmacológico.

Medidas higiénico-dietéticas

En la hipertensión grado 1, estas medidas pueden normalizar la presión. Se deben respetar estas normas:

  1. No fumar.
  2. Descansar lo suficiente, reducir el sobrepeso, restringir la ingesta de sal y el consumo de alcohol. Practicar ejercicio físico con moderación.

Si con estas medidas la hipertensión es controlada, deberán ser mantenidas de por vida. Si no bastan, se debe instalar un tratamiento farmacológico.

Tratamiento farmacológico

Existen diversos medicamentos que se emplean en la terapéutica de la hipertensión arterial. En cada caso en particular, será el médico quien indique el tratamiento farmacológico más adecuado.