Obesidad

Definición

La obesidad se define como la acumulación aumentada de grasa, consecuencia de un ingreso calórico mayor que el gasto de calorías.

El sobrepeso es un aumento del peso corporal por encima del peso deseable en relación con la talla.

Existe un índice para determinar si un individuo se encuentra por debajo o por encima del peso ideal: el índice de masa corporal (IMC).

El IMC se calcula de la siguiente manera: el peso de la persona dividido su talla al cuadrado (peso / talla²).

El sobrepeso se define como un IMC entre 25 y 30 kg / m², y la obesidad un IMC mayor de 30 kg / m².

Además de la estimación global del peso corporal y la grasa, los patrones regionales de su distribución son una característica importante de la obesidad y pueden determinar la prevalencia de complicaciones cardiovasculares y metabólicas. Estos patrones de distribución se determinan midiendo la circunferencia corporal en la cintura y en la cadera y calculando la relación cintura-cadera. En pacientes con obesidad abdominal o en la porción superior del cuerpo, la relación es mayor de 0,85. La relación cintura-cadera menor de 0,76 se asocia con adiposidad aumentada en las caderas y porción inferior del cuerpo. Estos valores se vinculan con enfermedades cardiovasculares, ya que una relación cintura-cadera elevada indica una mayor tendencia a enfermedades coronarias, accidente cerebrovascular y muerte.

Causas de la obesidad

Las causas son multifactoriales. Entre ellas citamos la sigueintes:

Predisposición familiar

Estudios científicos han comprobado que las influencias genéticas son determinantes con respecto a la adiposidad corporal.

Trastornos de los hábitos alimentarios

La mayoría de los obesos presentan una alteración en la conducta alimentaria, dado que ingieren una excesiva cantidad de calorías para su nivel de utilización calórica.

Por otra parte, los obesos presentan una menor saciedad con las comidas y una disminución en el metabolismo de utilización de las calorías ingresadas, comúnmente conocido como "metabolismo lento".

Las señales internas a través de cierta sustancias, como la glucosa, ácidos grasos, glicerol, etc., y de hormonas, como la insulina, somatostatina, etc., rigen el hambre, la saciedad y el apetito y son involuntarias. Por otro lado, la conducta alimentaria está influida por factores externos, como el ambiente social, condiciones ambientales de frío y calor, etc. Los obesos ingerirán en exceso por su mayor respuesta al pensamiento en los alimentos, a los estímulos visuales y olfatorios y a la preferencia de sabor por los azúcares y las grasas.

Gasto de energía

Los obesos gastan menos energía de la que consumen.

La ausencia o la franca disminución de la actividad física se asocia con el incremento en la ingesta de calorías, y esto trae como resultado la acumulación de grasa.

Factores psicosociales

En los adultos obesos, la ansiedad y la depresión son comunes desencadenantes de una ingesta calórica excesiva.

El hogar es un determinante importante de los hábitos de alimentación y puede fomentar la obesidad. Las madres de niños obesos son sobreprotectoras y expresan su afecto y devoción a través del ofrecimiento de comida por razones no nutricionales.

Incidencia

Existe una tendencia cada vez mayor en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad.

En los Estados Unidos, por ejemplo, el 5,8% de los hombres y el 8,3% de las mujeres son obesos. El estrés asociado a la ingesta aumentada de grasas y de hidratos de carbono, comunes en épocas actuales, se combinan para incrementar cada vez más esta tendencia hacia el sobrepeso y la obesidad, conocida como la epidemia del siglo XXI.

Complicaciones médicas

El sobrepeso y la obesidad se asocian con importantes enfermedades médicas y metabólicas.

Hipertensión arterial

La posibilidad de presión arterial elevada es de 3 a 5 veces mayor en sujetos obesos que en quienes no lo son. El exceso de tejido adiposo aumenta el trabajo cardíaco y desencadena un volumen-minuto cardíaco inapropiadamente alto.

Existe una estrecha relación entre obesidad, hipertensión arterial y aumento de la insulina en sangre (hormona necesaria para la utilización de la glucosa en sangre).

Es importante destacar que la reducción de peso se asocia con una significativa disminución de la presión arterial y una disminución de las necesidades de medicación antihipertensiva.

Diabetes

Los obesos presentan niveles elevados de insulina en ayunas. La incidencia de diabetes en pacientes obesos es 3 veces mayor que en los no obesos. Este aumento de la insulina es directamente proporcional al peso corporal y se debe a una menor sensibilidad de los tejidos periféricos frente a la insulina, tanto de producción propia como externa. Esta resistencia a la insulina genera una intolerancia a la glucosa, con su consiguiente aumento de sangre. El 80% de los pacientes con diabetes mellitus no insulinodependientes son obesos, lo que indica la estrecha asociación entre obesidad y diabetes.

Las dietas hipocalóricas, la reducción de peso y el ejercicio causan una mejoría de la sensibilidad a la insulina lo que normaliza el valor del azúcar en sangre.

Aterosclerosis y enfermedad coronaria

Las personas obesas tienden más a tener alteraciones de los lípidos en sangre, es decir, una disminución en el colesterol HDL (conocido como "bueno") y un aumento en el colesterol total, colesterol LDL (conocido como "malo") y de los triglicéridos. La incidencia de estas alteraciones es 2 veces mayor en personas obesas.

Por lo tanto, los individuos con un IMC elevado presentan mayor riesgo de enfermedades coronarias y aterosclerosis generalizada. Existe, además, una asociación fuerte entre la distribución abdominal de la grasa y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Cáncer

La obesidad favorece la frecuencia de cáncer mamario, ya que crea un ambiente propicio para la progresión del tumor.

El cáncer de endometrio es 5 veces más frecuente en mujeres obesas.

Los hombres obesos tienen un riesgo mayor de contraer cáncer de próstata.

Enfermedad vesicular

Es bien conocida la asociación entre la obesidad y los cálculos biliares. La prevalencia de cálculos biliares en las mujeres obesas es 3 veces mayor que en aquellas que no lo son. El principal factor contribuyente sería la relación entre las sales biliares, la lecitina y el colesterol de la bilis.

Apnea del sueño

En la obesidad extrema, el aumento del tejido adiposo en el abdomen y el tronco superior dificulta la respiración.

El síndrome de apnea del sueño se presenta con una incidencia del 1,25% entre los adultos hombres y es unas 25 veces más frecuente en pacientes con obesidad grave. Estos sujetos presentan somnolencia diurna y episodios de apnea (ausencia de entrada de aire por nariz y boca) mayores de 10 segundos durante el sueño.

Recomendaciones

Se deberá concienciar a los pacientes en cuanto al consumo de una dieta sana, reduciendo la ingesta de grasas y el aporte calórico, y se les deberá fomentar que inicien una actividad física. Éstos son recursos fundamentales para disminuir las complicaciones y la mortalidad del sobrepeso y la obesidad.